Gallardón, liberal

La Ley de Protección de la Vida y de los Derechos de la Maternidad que ha presentado Alberto Ruiz Gallardón ha provocado algunos girones en las costuras del Partido Popular. El anteproyecto se ha visto especialmente cuestionado por algunas voces del llamado sector liberal, que no aciertan a comprender el cambio operado en el titular de Justicia, antes considerado ariete del liberalismo. A mí modo de ver, sin embargo, la reforma presentada por Gallardón no enmienda su trayectoria liberal, sino que la avala y remacha. El anteproyecto de ley entronca con los postulados clásicos del liberalismo y con el espíritu de la razón ilustrada.

La tradición liberal convierte la libertad en el eje de la actividad política y de la vida social. Sin embargo, es palmario que esta libertad no solo es abstracta, sino encarnada y personal. Tiene como premisa necesaria, por tanto, la vida y el derecho a la vida. En nuestra constitución, por ejemplo, el primer derecho que se reconoce es el “derecho a la vida” (art. 15). El texto propuesto por el Gobierno se adecúa al principio liberal de ampliación de derechos y a la voluntad de incorporar nuevos sujetos, antes desprotegidos, al amparo de la ley.

El anteproyecto de ley casa bien con la idea de “civilización”. La definió magníficamente Tzvetan Todorov al recibir el premio Príncipe de Asturias: “Ser civilizado significa ser capaz de reconocer plenamente la humanidad de los otros, aunque tengan rostros distintos a los nuestros”. En otros tiempos, la vanguardia de la civilización pasó por reconocer la humanidad y los derechos de otros pueblos y clases sociales. Hoy pasa por asumir el carácter personal de todo ser humano, independientemente de su desarrollo temporal y condición existencial.

Otro de los principios básicos del liberalismo es la conexión entre libertad y responsabilidad. Excepto en casos de violación, los ciudadanos disponemos de autonomía en nuestros comportamientos sexuales y conocemos mecanismos para prevenir embarazos no deseados. La base de una ciudanía adulta es la capacidad de asumir sus propios riesgos. La norma presentada tiene finalmente un carácter emancipador. Facilita el apoyo necesario para que las mujeres no tengan que decidir sobre su maternidad presionadas por estructuras sociales y económicas disuasivas.

El ejecutivo ha sido valiente y ha ido más allá del mero cálculo electoral. Ha tenido la gallardía inconformista de proteger a los más débiles y de garantizar los derechos de las personas en gestación. No pueden hacerlo ahora. Un día, sin embargo, muchas de ellas podrán agradecérselo.

ABC, 02.1.2014, p. 21.

Link al artículo en ABC: http://kioskoymas.abc.es/noticias/espana/20140102/abcp-gallardon-liberal-20140102.html

Artículo en PDF: http://www.slideshare.net/fersancos/gallardn-liberal

4 comentarios en “Gallardón, liberal

  1. Por desgracia no estoy de acuerdo.
    Desde luego Gallardón es liberal eso no lo dudo y probablemente alguna cosa más como ya denuncío R. De la Cierva y la construcción de un gigantesco obelisco en la Plaza de Castilla parece avalar.

    En ese misma linea y como para demostrar esa pertenencia a la organización que mejor juega a la doblez, está esta reforma que en el fondo no reforma nada. Más del 80% de los abortos en España se realizan en base al daño psicológico de la madre y ese supuesto no se ha tocado. La mujer que decida (libre o coaccionadamente) abortar por esperar un hijo con malformaciones no tiene más que apelar a ese supuesto “daño psicológico”. En resumen, esta ley no va a grantizar los derechos de nadie y mucho menos de los minusvalidos, no obedece más que al criterio de asentar las reformas hechas por la izquierda y al mero calculo electoral, para nada valiente si acaso inteligente.

    El PP sigue sin garantizar el derecho a la vida incluso con una mayoría electoral aplastante. Son por tanto colaboradores necesarios de este drama/genocidio y por tanto sus políticos caen en excomunión inmediata. Votar a este partido, mientras hay otros que si garantizan ese derecho (como la coalición de AES con otros partidos católicos); no es aceptable para ningún católico, es de hecho un pecado en algunos casos grave.

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    • Apreciado Fernando. Respeto tu opinión. De todos modos, ya que me hablas a nivel teológico, te sugiero que antes de publicar anatemas, leas, por ejemplo, lo que dice la Evangelium Vitae de Juan Pablo II en su punto 73. Quizá así nos entendemos mejor en este plano. Y feliz año.

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      • En dicho punto queda muy claro que solo es aplicable cuando no existe la posibilidad de suprimir la ley. En este caso el PP la puede suprimir pues tiene mayoría absoluta.
        En cuanto a los anatemas, no son cosa mía:
        El canon 1398: ‘Quien provoca el aborto, si este se produce, incurre en excomunión latae sententiae’.
        (…) el procurar o participar en un aborto o la cooperación necesaria para que un aborto se lleve a cabo (CIC 2272; Ley Canónica 1398).

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