El fenómeno Podemos y el nuevo ciclo político

sm pablo iglesias 01.jpgLa historia se ha acelerado. El ritmo de la actualidad se ha disparado. Estamos ante un tempo nuevo. No podemos asegurar, al irnos a dormir, que el mundo seguirá igual al despertarnos. Llevamos meses de sorpresas. Renuncia un papa, abdican reyes, se producen vuelcos electorales y se retiran personajes que parecían eternos. Algo se mueve en el fundamento tectónico de nuestra sociedad. Durante milenios la humanidad se ha desarrollado en un marco de estabilidad. Un campesino del siglo XIII sabía que viviría unas experiencias similares a las que habían vivido sus antepasados y a las que transitarían sus descendientes. Hoy, esta permanencia básica de la historia se ha quebrado. El mundo ha cambiado más en veinte años que en veinte siglos. El futuro está abierto. El futuro lejano puede ser el año que viene.

Nuestra España avanza trepidante a lomos de las nuevas tecnologías. El malhumor social ha cristalizado como tsunami político. El Rey deja paso y Rubalcaba ha caído derribado por el coletazo inmisericorde de un sistema tambaleante. El mundo de ayer parece desvanecerse. Proliferan los nuevos profetas que preconizan el inicio de un mundo nuevo, la llegada de un nuevo amanecer social. Estamos ante un fenómeno cíclico en la historia. Aconteció en los primeros decenios del siglo XX, cuando la opinión pública y los intelectuales de vanguardia dieron por finiquitado el régimen liberal-burgués y abrazaron utopías de corte marxista o fascista. Se produjo entonces una oleada intelectual, social y política que fustigó sin piedad al sistema liberal-capitalista y consiguió embarcar a la ciudadanía europea en dramáticas experiencias totalitarias.

¿Qué lecciones podemos aprender de la historia? ¿Cómo debemos abordar esta sensación de fin de época? Creo que debemos tomar dos actitudes. Por un lado, hay que levantar un valladar ideológico ante los profetas de las nuevas utopías. Hay que desmontar su demagogia y desnudar su populismo mesiánico. Pero esto no es suficiente. Si algo nos ha enseñado la Ilustración y la misma lógica del sistema liberal, es que la crítica tiene también su razón de ser. Hay mucho embuste y muchos falsos remedios en el discurso de los nuevos demagogos. Pero su dedo señala también fallas del sistema que deben ser corregidas. En este sentido, nos encontramos ante una oportunidad histórica.

Tenemos delante la ocasión de remozar un sistema político que nos ha permitido desarrollar unos años brillantes de nuestra historia colectiva. Pero el mar está embravecido y las corrientes de fondo han cogido un ímpetu inaudito. Es perentorio reformar la nave en que viajamos y que tan bien funcionó hasta que la crisis hizo saltar todo por los aires. Es la hora de una audacia serena, es el momento de una prudente valentía. Los españoles hemos demostrado, a lo largo de la historia, un claro impulso regeneracionista. El Partido Popular debe encabezar hoy esta pulsión reformadora. No podemos dejar que otros nos tomen el timón en la construcción de una nueva España. Porque nuestros conciudadanos tienen hambre de esperanza. Hemos demostrado que sabemos capear los peores temporales económicos. Hemos probado que sabemos gobernar hasta en las situaciones más adversas. Pero ahora nos toca demostrar que somos capaces también de trazar un horizonte de ilusión, que tenemos la audacia de dibujar un proyecto colectivo de reforma realista y de esperanza nacional.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s