Un decálogo de acción política popular

¡Es la economía, estúpido!“. Bajo este paraguas conceptual, Bill Clinton desarrolló su estrategia electoral y conquistó la Casa Blanca en 1992. En síntesis, esta frase mítica viene a resumir una forma de abordar la política y el gobierno, asumiendo que a los ciudadanos lo único que les importa es la buena marcha de las cuentas públicas y de sus ingresos privados. Bajo esta idea en apariencia feliz subyace una consideración altamente materialista de la vida política y de la ciudadanía. A pesar de tener una parte importante de razón, la historia reciente se ha encargado de relativizar el carácter absoluto e invariable de esta concepción. Pensemos, por ejemplo, en la derrota electoral del centro-derecha en Chile este mismo año, tras cuatro años de gobierno que consiguieron propulsar los datos macroeconómicos del país.

Las elecciones europeas en España demuestran que algo se mueve en el magma de nuestro sistema político y, por tanto, si bien la recuperación económica es condición imprescindible, no es condición suficiente para conservar el gobierno. La ciudadanía reclama un mensaje y una acción política vigorosa, cargada de energías regeneradoras. En esta línea, proponemos algunas ideas que pueden componer la partitura ideológica y práctica del Partido Popular en el futuro. He aquí un decálogo, escrito a vuelapluma.

liberal-conservadora

1. Libertad. La libertad no es para nosotros sencillamente una herramienta pragmática. La libertad es un valor moral de primer orden. Sin libertad no hay ética, ni ciudadanía ni humanidad. La libertad es motor de progreso personal y social. Somos el partido de la libertad ciudadana, porque nuestro objetivo no es crear súbditos dependientes del estado, sino ciudadanos que puedan diseñar su proyecto vital.

2. Sociedad. Frente a aquellos que postulan un estado cada vez más fuerte y controlador, debemos propugnar con más fuerza la primacía de la sociedad y la organización libre de los ciudadanos. Las personas, las empresas y las entidades saben mejor que el Estado qué hacer con su dinero. Hay que reducir las estructuras político-burocráticas y devolver la iniciativa económica y social a la ciudadanía.

3. Patria. Somos el partido que se refiere y defiende sin complejos un sano patriotismo. España es la tierra de nuestros antepasados y de nuestros descendientes. A pesar de sus defectos, España ha sido un espacio geográfico y cultural de genio y heroísmo. Reivindicamos y asumimos de forma creativa el legado histórico de nuestra nación, que proyectamos con audacia hacia el futuro.

4. Trabajo. Somos el partido de las oportunidades y la formación que sabe cómo crear empleo. El trabajo debe tener un valor nuclear en nuestra acción política porque no solo es un instrumento de manutención sino que es también la ocasión para desarrollar las virtudes personales y cívicas que llevan a la realización personal.

5. Esfuerzo. A lo largo de los últimos años se ha instalado en España una mentalidad que denosta el esfuerzo por un doble motivo. Algunos se han abonado a la cultura del pelotazo. Otros, a la demanda de la subvención permanente. En el Partido Popular somos partidarios de premiar la valía, el empeño y la creatividad. Sobre todo, el esfuerzo, tanto en ámbitos laborales como educativos.

6. Igualdad de oportunidades. El Partido Popular apuesta con firmeza por una organización socio-política que garantice la igualdad de oportunidades de todos los ciudadanos. Es de vital importancia, para ello, la reforma y la inversión en educación, para situar a los ciudadanos ante la responsabilidad de su vida y para ofrecerles todas las herramientas para desarrollar sus posibilidades vitales.

7. Cercanía. Nuestro nombre debe marcar nuestra actitud. Somos el Partido Popular. Debemos ser el partido de la gente. En este sentido, nadie nos debe ganar en cercanía y empatía con los problemas y las preocupaciones de los ciudadanos. El poder requiere un cierto revestimiento ceremonial. Pero sobre todo necesita la autoridad que otorga la cercanía sincera y el trabajo duro.

8. Fraternidad. Un partido que bebe tanto del liberalismo ilustrado como de la democracia cristiana no puede olvidarse de la fraternidad, un concepto muy apreciado por las dos corrientes. El patriotismo o es fraternal o es frío y plutocrático. El Partido Popular debe tener una voluntad firme y urgente de aniquilar la pobreza y de atender a las personas que han quedado descabalgadas del ritmo social.

9. Familia. Sigue siendo la institución más valorada. Es la malla donde crecemos física, psíquica, emocional e intelectualmente. Tenemos que lanzar políticas de impulso de la natalidad que garanticen el estado de bienestar, así como políticas de conciliación para fortalecer los núcleos familiares. La historia nos pedirá cuentas también de las medidas tomadas para proteger a las personas no nacidas.

10. Regeneración. El Partido Popular puede y debe encabezar la regeneración democrática, apostando por una mayor participación ciudadana en las dinámicas internas de la vida política, alzando muros transparentes contra la corrupción, racionalizando el entramado institucional, reforzando la independencia judicial y adaptando las formas del ejercicio del poder al siglo XXI.

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